Viajar a Dinamarca

Día 5 - Iglesia románica de Rasted

Día nublado aquí en Aarhus. Hoy nos vamos de excursión al norte para visitar la costa de Skagen. Por el camino iremos improvisando. Queremos visitar Aalborg y hacer alguna escapadita interesante.

Viaje Aarhus - Skagen. Viaje a Dinamarca

Desayuno rápido a primera hora de la mañana, mochila con provisiones, ropa de abrigo y chubasqueros.. y a la aventura.

Hasta Aalborg, sólo hay que seguir la autovía E45, pero queremos desviarnos para ver una pequeña iglesia románica en la aldea de Rasted, un poco más al norte de la ciudad de Randers.

Iglesia románica en Rasted. Viaje a Dinamarca

 

La parte más antigua de la iglesia data del siglo XII, luego otras partes de la edificación, como la torre, se fueron añadiendo en épocas posteriores.

El edificio en sí es muy sencillo y en general se trata de una pequeña construcción religiosa sin mayores pretensiones. Y quiźas por eso mismo, por su humildad, por su color blanco realzado por los tonos verdes de los árboles, por el precioso cementerio en el que está enclavada, por el contraste que ofrece todo el conjunto en un día nublado y con niebla.. Lo cierto es que nos encantó.

Iglesia románica en Rasted. Viaje a Dinamarca

La iglesia es famosa y tiene gran importancia histórica porque a mediados del siglo XX descubrieron en su interior unos frescos de finales del siglo XII, que fueron restaurados y se pueden contemplar en la actualidad.

Más información sobre la iglesia de Rasted.

Con la agradable sensación de haber visitado un sitio de ésos que dejan su pequeña huella nos ponemos a la tarea más prosaica de buscar una gasolinera para repostar porque el depósito está en reserva.

Encontramos una pequeña gasolinera a la salida de la aldea, y en un primer momento nos hace gracia el hecho de que no tenemos ni idea de cómo funcionan los surtidores de gasolina (es una gasolinera de tipo autoservicio). Son botones rarísimos, rotulados con abreviaturas que supongo que algún danés entenderá. Y comienzan a caer unas gotas.

Entramos en el pequeño edificio donde habita el gasolinero, un señor muy mayor con pinta de hombre de pueblo. Y le intentamos explicar en inglés que queremos echar gasolina, llenar el depósito, bla, bla, bla.. La cara del hombre, inexpresiva, ni se inmuta ni se está enterando de nada.. y a saber qué nos dice en danés con monosílabos y señalando los surtidores.

Houston, Houston.. we have a problem!

Finalmente el señor de la gasolinera se apiadó de nosotros, y nos acompañó, con su gorro de lana y con la misma cara inmutable, hacia los surtidores. Le dejamos la tarjeta y él se encargó de toquetear botones y por arte de magia el depósito estuvo lleno. Le dimos las gracias en todos los idiomas que pudimos y sólo nos faltó hacer una reverencia.

Nos vamos a ver el Fiordo Mariager