Viajar a Dinamarca

Día 2 - Copenhague. Kastellet y La Sirenita

Una vez visitado el Palacio de Amalienborg y Marmorkirken, volvemos a la orilla del canal, a Larsens Plads, que recorreremos en dirección norte hacia Kastellet, la ciudadela fortificada de Copenhague. Junto a esta construcción militar se encuentra la famosa estatua de La Sirenita.

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Larsens Plads nos conduce, dando un paseo tranquilo junto al agua, hacia Kastellet, la ciudadela militar que formaba parte de la ciudad fortificada en el siglo XVII.

Justo en la entrada sur de Kastellet, en Churchillparken, nos encontramos con la Fuente Gefion.

Según la mitología nórdica, Gefion fue la diosa que, junto con sus cuatro hijos, representados por poderosos bueyes, separó la isla de Selandia (Zealand) de Suecia y la transportó hasta donde se encuentra ahora. Según esta leyenda, el trozo que falta en Suecia es el que ocupa el lago Vanern (es curioso que la forma y tamaño de este lago es similar al territorio de la isla de Zealand).

 

Junto a la fuente se encuentra la iglesia de Sant Alban (Sant Alban Kirke), una de las iglesias más bonitas que vimos en Dinamarca.

Se trata de la única iglesia anglicana de Dinamarca y el estilo contrasta claramente con las catedrales danesas. El edificio es de finales del siglo XIX Según nos comentaron, las piedras necesarias para la construcción se trajeron de Suecia, porque Dinamarca es un país prácticamente sin montañas ni canteras de donde extraer granito o materiales similares. Parece ser sin embargo que parte de los materiales se trajeron de los acantilados de Stevns, Dinamarca.

La historia de la iglesia y de la congregación anglicana en Dinamarca es bastante curiosa, se puede leer en la web de esta congregación.

En el interior de la ciudadela siguen en uso los edificios militares, pero los muros defensivos, es decir, todo el perímetro del Kastellet forma un parque por el que podemos pasear tranquilamente.

El recinto de la ciudadela está rodeado por un foso de agua. Sólo hay dos puentes para salir de Kastellet, el de la puerta sur (por la que entramos nosotros) y el de la puerta norte.

Después de la larga caminata era un buen momento para improvisar un picnic y sentarnos en el cesped a comer unos bocadillos, y para disfrutar de la tranquilidad de esta zona.

Dentro del Kastellet podemos encontrar algunos cañones de la fortaleza original y un molino de viento típico del norte de europa. No sabemos si formaba parte de la construcción o ha sido llevado allí posteriormente como una atracción turística. Es posible que su finalidad fuera bombear agua hacia o desde el foso de la fortaleza.

Después de este merecido descanso y tras comprar en un puesto ambulante los helados más extraños que hemos probado jamás, nos dirigimos hacia la zona en la que se encuentra La Sirenita.

La forma más fácil, si estamos dentro del Kastellet, es salir por la puerta norte y girar hacia la derecha hasta llegar de nuevo al canal principal.

Debido a las leyes de Murphy o quizás por alguna otra razón, nosotros elegimos la ruta más larga, y después de dar varias vueltas, idas y venidas, y totalmente agotados... Tachán!

¡Ante nosotros la pequeña estatua de La Sirenita!

Casi todo el mundo se lleva un poco de decepción al ver a La Sirenita cara a cara. Es tan famosa que probablemente uno espera encontrar algo más espectacular. Pero bueno, es el símbolo de Copenhague y se merece una visita y alguna que otra foto. Ahora, pasado ya algún tiempo desde nuestro viaje, me parece mucho más entrañable y no dudaría en visitarla de nuevo, seguro que la vería con otros ojos.

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Y ahora, más difícil todavía... después de una mañana agotadora y sin apenas fuerzas, no se nos ocurre otra cosa que ir a visitar las 'famosas calles de Roskilde'..

[ Visita a Roskilde y su museo de barcos vikingos ]